Sunday, July 16, 2006


SÍ HUBO
El 5 de febrero de 2005 fui testigo presencial de una de las más impresionantes sensaciones que haya recibido mi cuerpo. Era domingo, un día antes de entrar al sexto semestre de la carrera, acababa de despegarme de la teta del gremio sumamente unido de la dependencia amistosa en la escuela, habían pasado las pachequísimas masivas, tenía rato que no veía a algunos viejos amigos, me encontraba como quien dice en una encrucijada leve, pero encrucijada. El dinero comenzó a escasear más de lo habitual y el ritmo de los conciertos comenzó a bajar.
Por esas fechas estaba el primer intento de festival de jazz de la ciudad de México, que se veía muy light con un cartel que encabezaba Diana Krall y eventillos en la Ibero, los yellowjackets y Wayne shorter prometían un enmedio. Pero lo que sí me conmosionó fue ver que venía por primera vez en 13 años Medeski,Martin & Wood, el trio neoyorquino que con esa mezcla jazzy funky pone a bailar hasta el más pinche escéptico del jazz, puro jam session sin pretenciones (que bueno, aquí cabe señalar a Tony Wilson en 24 hour party people cuando dice que "los músicos de jazz se divierten más que el público).
El caso es que se presentarian el cinco de febrero a las 9 de la noche en el salón 21 y era un hecho que no estaría ahí por cuestión de monedas. Un nervio raro me invadía en la tarde a la hora de la comida, sentía un muy mal presagio, algo malo sucedería definitivamente. Sin embargo fue todo lo contrario. Una llamada, viejo amigo de la prepa: lalo. Boletos gratis, cadenero conocido.Chingón, que digo chingón, pocamadre.
Ya en la entrada la reventa estaba baratísima, se veía que regalaron muchísimas localidades, sobre todo a alumnos de la Ibero como más tarde confirmaría mi teoría.Viejas mamacitas regulares no como en los de rock, cabrones de mi edad pero en versión jipi coayacán (nota: esta es la ultima ocasion que empleo la expresión jipi de Coyoacán, mucho cliché en el ambiente), y uno que otro conocedor, casi ninguna celebridad, cero tráfico. Adentró el lugar estaba lleno, abrieron los Sex Mob, también de nueva York, que hacen jazz mamón jocoso, dandole en la madre a los standars y haciendo covers de rolas que no son jazz, como a Madonna y ese pedo.La última rola me permitió ir a echar una miadita,echar un toque y una chela. Vi a mi vieja amiga Iliana con su wey, me dio muchísimo gusto verla, eso sí se disfruta realmente.
Esa última canción de Sex Mob dejó ver un colado al piano: John Medeski, tecladista cabrón que ha tocado con toda la escena Avant del Downtown Yorker,Se va Sex Mob y entra un Billy Martin a la batería que se parecía a Eddie Veder en más flaquis.
Desde el comienzo se sentía lo que sería: ricura,cadencia, soltura, Bajo, Batería y teclados. Y sí, había virtuosismo pero todo el funky se hizo sentir en esas piezas interminables, ese platillo Raid tocado suavemente y sabroso, moviendo las nalgas, la cabeza, sintiendo la marihuana instalarse en la zona subcutánea, saboreando la melodía como si fuera un caramelo al que nos e le termina el sabor. Cinco piezas que nunca bajaron de nivel. En las partes silenciosas o de solos, únicamente se podía eschuchar a los 2 mil asistentes onomatopeyas comparables a cuando sabrosean la comida o a una ruca "tsssss,,uuuuuf,,ahhhhh, oooohhh".
Hora y media de pura sabrosura, hermosura, magnifisencia, me sentí afortunado de tener oídos y amigos que les late la música como a mi, antes de morirme este concierto definitivamente ocupará un lugar en mi top 3 de momentos importantes en mi vida; a partir de ahí cambió un poquito más mi perspectiva de algunas cosas, sobre todo estéticas y metaestáticas. Salieron por la puerta grande con instrumentos pequeñitos sin dejar de tocar, inagotables; Billy martin mi favorito,tambores drogados, suaves, frenétics, deliciosos, lo saboreaba también, sudaba;Chris Wood y su multifacético bajo es un chingón, Mister John Medeski demostró cómo se le saca sangre a las teclas, cómo se hace gruñir como gato a las de doble color, cómo crea un universo de los ochenta a la fecha, manto inagotable de dulce creatividad.
Sin embargo, cuando llegué a mi casa, seguía teniendo esa sensación de que algo se avecinaba. Después de Medeski, Martin & wood en el Salón 21, la muerte fue a mi salón de clases. Después del magnífico recital mi obsesión por las mujeres no fue igual, mi percepción de la música se trastocó, las drogas dejaron su lugar primigenio en mi vida. Me pregunto dónde estarán tocando MM&W, me pregunto donde estará Omar.

1 comment:

Anonymous said...

best regards, nice info »