Wednesday, August 12, 2009


The last mile is the hardest mile


Para el Minor.

Hace unas semanas platicaba en una peda con un cuate acerca de esas temporadas en las que uno no sólo siente sino que de verdad sucede, parece tener una nube gris lloviéndole todo el tiempo. Por algo era la conversación, pero lo importante era no rendirse, o esa sigue siendo la consigna, porque a pesar de ello, y de los momentos divertidos y felices, uno no debe detenerse para nada, al menos no por mucho tiempo.

La semana pasada el metro se detuvo, por dos horas, y avanzó sólo unas cuantas estaciones. Tras un día de trabajo agobiado, hambre, sueño y cansancio a cuestas, el convoy vomitó a todos sus pasajeros alrededor de las diez y media de la noche, a unas 10 estaciones de distancia de mi casa. La multitud saturó las salidas, aperró los autos que se congestionaban sobre la avenida central, y el resto, como yo, nos la aventamos a pie.

Pensé en la lluvia, en la nube negra sobre todos, y en el cansancio que fue caminar cerca de seis estaciones del metro. Pensé en la ley de Murphy y en cómo las cosas no pueden implicar una anomalía ajena en ningún momento.

Cuando llegué a cas, tronadísimo, me alegré de ello, de seguir con pila, con energía para poder escuchar un disco, de tener una conversación, y de enfrentarme a otra eventualidad por el resto de mi vida. Quizá sea el amor a todo, tal vez el llamado instinto de conservación, o la fragilidad Zen que habita en cada uno de nosotros, lo que me hizo sentir afortunado de continuar con ganas de más, agradecido de que ese tipo de cosas me sucedieran a mi. Las situaciones extremas por lo general nos hacen experimentar aspectos propios que nunca hubiéramos visto de otra forma.

Los Smiths tienen una rolilla que sintetiza una de las mejores preguntas del mundo, al menos para mi. Is It Really So Strange? Tiene más de dos lecturas, y con mi precario inglés pseudotraduzco dicha canción, les dejo también la rola para que disfruten de los desplantes del divo de Manchester. Ojalá todos tomen por los huevos al amanecer, porque todos los días son la última milla que hay que recorrer. Cursi, optimista pendejo, y demás calificativos ahórrenlos para mañana, esto ni es tan extraño ni tan común como parece.



De verdad es tan raro?

Dejé el norte
viajé p´al sur
encontré una casita
y no puede ayudar la que en la que me siento
oh sí, puedes patearme
y puedes putearme
y puedes romper mi jeta
pero no vas a cambiar la forma en la que me siento
porque te amo.

And is it really so strange ?
Oh, is it really so strange ?
Oh, is it really so, really so strange ?
I say NO, you say YES
(but you will change your mind)

Y a poco si es tan raro? (3)
Yo digo que no tu que ajá
(pero vas a cambiar de opinion)

Deje el sur
Y me fui pal norte
Me confundí-maté a un caballo
No puedo echarle la mano a como me siento
Oh sí, puedes patearme
Y nalguearme
Y romperme la espine dorsal
Pero no cambia la forma en la que me siento
Porque te amo.


por qué la última milla es la milla más dura?
Mi garganta está seca, con el sol en mis ojos
Y me doy cuenta, me doy cuenta
Que nunca podría, nunca, rebotar a casa de nuevo
Gracias, Chido!



1 comment:

Hell Magazine said...

Que tal ricardo, es grato saber que aun andas por ahi, espero que te encuentres bien y algun dia nos veremos.

A. Rogel.

Flickr.
www.flickr.com/photos/nikogalery