Sunday, September 20, 2009


Toxiconcierto sin Toxicosmos


La primera vez que vinieron a México ya me gustaban demasiado pero el evento fue privado, no pude asistir. La segunda fue en el Vive Latino y la banda no conectaba, sonaban muy más o menos y traían un set bastante aguado para la cantidad de tiempo que les dieron. Luego tuve que irme a ver a Brujería para “matar güeros”, desde las gradas claro.

Pero cuando supe que iban a venir sentía una atracción tremenda. Me quedó la espinita porque sencillamente el conjunto español me mola mogollón y no me lo iba a perder. Pero el evento es privado, y mañana en el Lunario por la tarde junto a otra propuesta excelsa: Christina Rosenvigne. Aparte también tocan Triangulo de Amor Bizarro, Los Coronas, y Digital 21. Pero afortunadamente los mortales fuimos premiados con un toquín este domingo, a esta hora ya pasado, en el Imperial, que yo no había tenido el gusto pero está pocamadre, porque desde donde sea ves bien a excepción de una puta trabe enorme en un ángulo cercano a la barra.

Otro elemento clave es que al lugar le caben quizás doscientas personas, y la jiribilla está en que la acústica está de rechupete.

No había ido solo a un concierto desde septiembre, casualmente el diez de 2006. Es una cosa rara porque el encanto de un concierto de rock también es echar un poquito de cotorreo, cotorrock. Pero sabía que el Chapu y su comitiva son los más grandes entusiastas, fundamentalistas diría yo, de los planetas y platiqué un poco con esa banda que no había visto desde hacía años para conversar como lo hicimos. Sin embargo me aislé para ver lo más cerca posible. No es precisamente agradable estar solo en una cosa así, pero por consecuencia pones un poco más de atención a “la clase”.

Un escenario pequeño, semicircular , cubierto por unas cortinas verdes muy coquetonas, me quedaba a un escaso metro de distancia. Justo en frente de donde apareció jota al frente de la batería, primera sorpresa y constante de la noche, seca y poderosa, lenta, de Erick. Estaba hablando de ciertos temas con el Chapu, cuando “segundo premio” masacró recio el pequeño lugar.

Los Planetas se ven pasadísimos (no es secreto su simpatía por el café), menos el bataco yel bajo sustituto que no lo hace para nada mal. Rock pop conciso, donde la voz de Jota suena de fondo, volviendo imperceptibles muchas de sus canciones, sin embargo tampoco es una cosa del otro mundo saber de qué van sus letras tío, tanto que el personal hacía su mejor esfuerzo por aguantar el reven del 15 y cantar los himnos. Gran ambiente y entusiasmo, siguió “soy un pobre granadino” (su nuevo tema), ametrallando a los que todavía faltaba por sacar de la pendeja con “un buen día”, donde Jota le cambia al pedo, marcando diferencias de lenguaje (unos cuentos de espaider man y no de espider man como en la de estudio), pero se lleva a un par de panboleros aludiendo al gol realmente increíble de Márquez; y no lo podemos creer con “David y Claudia” , que si me invitan, y tienen tiempo, les pongo porque es chingona, bonita, corta y fácil de leer:



Puedo hacer lo que quiera,
puedo hacer una esfera
y viajar en su interior
y llegar a las estrellas.

Puedo hacer que te vuelvas,
desde dentro hacia fuera.
Puedo hacer que no haya Sol,
puedo hacer que no lo veas
y que nadie nos recuerde nunca más.

Puedo hacer una prueba,
puedo hacer que me quieras,
puedo andar dentro de ti,
puedo estar en tu cabeza y
que no mires a nadie nunca más.

(por favor, disculpen el texto de introducción, fue el más decente que encontré)



De ahí todo fue bien hasta que empezaron a tocar del oscurote La Leyenda del Espacio (2007), y sonaron para otro público, en el que también me incluyo, pero muchos “fans” comenzaron a flaquear y el ambiente se apagó un poco: fue cuando los escucharon de verdad. Capas de sonido, pop melancólico y esquizofrénico en “si estaba loco”, le metieron duro al noise pop de grandes alturas, épico, choncho, y de ahí así, temas leves y clavados, el tecladista/segunda guitarra parecía la encarnación de Dalí, mezclado con un integrante de Triana en ácido, flacos todos, chingones todos en, equilibrados sonaron.

Una pausita. Jota sale escupiendo una nube de humo que lo hace regresar más vigoroso, vigoroso en su lenguaje, porque las canciones son interpretaciones lentas, casi susurradas, metálicas, como un instrumento más de la música de las esferas. Sin embargo ahí está: “pesadilla en el parque de diversiones”, tres al hilo igual de prendidas, faltan muchas, más himnos, pero no todos, un par quizás innecesarias. Fin del concierto. Llegaron, nos cachetearon con un set breve pero bien nutrido, en donde unas 17 canciones sucedieron como metralla en un cartucho de hora y escasos minutos, y se fueron contentos y aturdidos, como nosotros, conmovidos, como yo. Presumen que vienen en enero, pero quizás es un lugar grande. Ya veremos. No tomé fotos, disfrute el concierto y lo comparto con ustedes. Mándenlo a la lista de escasos conciertos que ido en el año como uno de los más poderosos, con posibilidad a Oscar.

Cuando salí, estaba cansado y con hambre, con ganas de un emparedado de queso enorme, pero ya era tarde y tenía que regresar a casa a contarles un poco. Aquí le paro y les pongo un videíto de cómo fue más o menos el pedo, es de julio de este año en un show que hicieron en la sala El Sol en Madrid me parece. Pónganse.





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