Sunday, August 08, 2010


No tengo left to run (Un telegrama)

Ricardo Pineda

El ruido de la turbina de avión. Es lo único que recuerda desde el accidente. Las imágenes son muchas pero borrosas, no le dicen nada sólo lo angustian. Aunque no estaba seguro de que en realidad fuera una turbina, ése fue el principal detonante para comenzar a hilar las imágenes. Un viaje, hacía un par de años tal vez.

Un pueblo entre Michoacán o Guerrero, no se acuerda muy bien. Trabajo. Ella se había quedado aquí, tres años quizás dos y algo. Silencios Incómodos y frases alentadoras. Algo raro había en el guisado antes de prepararlo. Un proyecto, un avión, un ave un avión. Timbres, escuchaba todo el día timbres, ruidos, claxon, su computadora, escribía, en el trabajo escribía hasta tarde y la computadora tenía un ruido horrible, a veces tanto que pensaba que era una turbina o una lavadora descompuesta. A veces era como un refrigerador. Gris, la fuerza de un ventilador. La necesidad de un ventilador, abrirlo refrescante, en un jardín flotante. Máquina secreta, abrirlo. Desmenuzarlo; las hélices, los tornillos, uno por uno, trompeta, ruido: los claxons.

El ruido del teléfono, el pinche ruido del teléfono. El timbre del teléfono; la hora adecuada: la llamada esperada. El timbre del teléfono. Ella se molestaba por el ruido del teléfono, él no se podía mover de ahí; estaba escribiendo. Estaba en el trabajo, el maldito trabajo, el hermoso trabajo.

Los deseos eran buenos, el tono bastante sobrio y contenido. Silencios. La distancia es un silencio, un silencio en la sala; una trompeta en tu cama. Cortar la llamada, el silencio sobre la distancia. No querer recordar. Comenzaba a recordar más.

Varias llamadas, el único contacto con ella. Cada vez más fuerte el ventilador, la turbina del motor. Ella detestaba el ruido, pero ahí se encontraba, escribía grandes cartas y ante las el silencio se fue haciendo mayor. De repente un día le comenzó a doler la cabeza, insomnio, cansancio, dolor de espalda, fiebre, tabaco, café. Música revuelta.

Recordó un día los intermedios de las películas, cuando todos iban a comprar más palomitas para aventarlas, los estiramientos y las caras de los que estaban dormidos en posturas comprometedoras, los que estaban fajando, los que ya se encabronaron. En los intervalos suele pasar lo mejor. Pero era feo interrumpir una gran película de esa manera, una falta de respeto. Con el tiempo dejó de haber intermedios y la gente ya no se aventaba las palomitas con la saña de un cazador salvaje de trece años.

Piezas mágicas, en el sueño se llamaban así: piezas mágicas. En realidad era el juego de la bolita. Tres conos en forma triangular con la cara de un payasito más bien simpaticón, la mano estirada en el campo de visión de una mesa, un brazo de payaso tal vez, con un guante, holán en la manga y un traje multicolor. Dos brazos, se mueven las tres piezas, comienza el concurso. Señala la tercera. Hay una bola dentro. ¡Gané! Voy por mi premio. El brazo me detiene rápida y violentamente, con el izquierdo me frena, con el dedo índice de la mano derecha dice que no. Inclina la mano para invitarme a una segunda oportunidad. La de del medio.


Hay una bola dentro.


Despierta, le duele la cabeza, le punza. Algo le pica, algo le duele; y duele. Suena el teléfono, gritar con silencios, lanzarlos contra la pared, escupirlos, vomitarlos, pellizcarlos, quitarles la costra, oler los postres que está haciendo en ese momento, a kilómetros de distancia, allá; ¡ay; ya!

Desmayos, buenas noches. Día y medio, el gran borrador, abrir la turbina. Meterse en ella, ver el sol, ruido, silencio. Sin transición, transpolación, a color. Despertar. Y el ruido de una turbina, como dentro de un avión, entre su espalda desnuda y la fría pared. Su nuca. Tú, nunca.

Durante el cuestionario pasado él dice que se acuerda de algunas cosas, que a veces le hablan de tú y otras de mí. Y del ruido agradable, incómodo y ensordecedor, que resulta del encendido de una turbina de motor. Preferentemente juntos y arriba de un avión. Cuando explote un paisaje, y tu sombra indeleble sea ya un color.


Muestralo a tus amiguitos en !!!|

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