Sunday, October 24, 2010


Conciertos, asaltos y espacios en blanco


Falta cosa de diez semanas para que termine el año, y mis impresiones son lo bastante imprecisas, llenas de imágenes, un caos de emociones que no sabría en este momento por dónde empezar, hay ocasiones en las que parece que todo irá bien, que el ambiente es lo suficientemente luminoso como para decir “ey, creo que retomaré el asunto de hacer planes, trabajar, expectativas” No obstante el buen nubarrón aparece, siempre como una inminencia, como una inversión segura, una certeza que te dice que el día en el que vives, el momento por el cual atraviesas es el único capital con el que cuentas y puedes hacer disposición de él. A cambio de un buen o mal momento existen consecuencias, facturas por pagar, efectos de todo lo que haces o dejas de hacer.

Octubre ha sido para mí un mes especial, mi cumpleaños 27 lleno de felicitaciones de gente que ni esperaba se acordaban de mi (para eso ha servido el facebook supongo), o que no pensaba que aún generara un buen sentimiento y/o pensamiento. A poco tiempo de conocer a algunos el trato que recibí ese día fue más que especial.


No ha sido un año como todos los demás, ha estado muy variado. Lleno de conciertos, he acudido a los más que he podido y Goldfrapp y Air han sido una suerte de agradable decepción, me ha quedado claro que cuando se crece hay cosas que sencillamente han perdido su brillo. Belle & Sebastian han sido un hermoso reencuentro con el amor a la música y a la sensibilidad, confirmé que Caribou son unas bestias enormes en la tarima, que los festivales ya no me pasan ni tantito aunque James y Pixies han sido de lo mejor que haya visto en el año y que el rock de guitarras seguirá teniendo un embrujo maravilloso. Eso hace que la vida valga la pena.

He podido entrar a un diplomado de escritura creativa en el INBA, es genial recordarme cada fin de semana cuál es mi vocación, hacia dónde me quiero dirigir y cómo moriré en todo caso. Samperio es un personajazo pero es pésimo como maestro, mis demás profesores tienen unos colmillos alargados y una vocación en la que se notan décadas de trabajo arduo, disciplina y amor a lo que hay detrás de las letras, mis compañeros son variopintos y se nota que por ahí hay algunos que ya son grandes pero que aún no lo saben. Es fascinante para mí haber recuperado este año el mojoe de la escritura e intentar todos los días hacer una redacción más sólida.


El viernes pasado fui victima, sí, una vez más, del asalto. Saldo: lap top sin pagar, ipod, mi diario de apuntes, ife, tarjetas de crédito y débito, celular, libro a 20 páginas de terminar. Se fue un pedazo importante de lo que ocupo a diario, y fue tal la sensación, que trascendió mi temor, mi estrés, mi coraje o mi tristeza, el asunto me fue tan vulgar, tan poco sorprendente que no pude hacer nada más que quedar en blanco, dormir, descansar después de una de las semanas más pesadas que he tenido (del domingo al lunes fui en vivo a trabajar, dos conciertos y cuatro desveladas mamonas, mal comer, no gimnasio, deudas, bolsillos vacíos..), a dormir para desconectarme. El absurdo, la nada se ha apoderado de mí, me hace sentir que nunca llegaré a disfrutar de mis cosas, siempre o algo se descompone o rompe o deja de servir, algo sucede en mi vida que siempre me regresa a la casilla cero para volver a comenzar, y no queda otra cosa que hacer más que comenzar precisamente.

Lo que más me pesa de lo que viene después de un asalto es tener que dar un informe detallado a todo mundo por cortesía, platicarlo, responder suposiciones absurdas y hacer recuento de lo desagradable de manera infinita, cansa.


He dejado de verle lo romántico a la mugre, a la peligrosidad del barrio, al populacho, he dejado de idealizar al mexicano, al amor, a la gente en general. Una especie de desazón cubre mis apreciaciones sobre la gente, no espero nada de nadie, todo ha sido una decepción tras otra, la incomprensión abunda y mis perspectivas de vida se han perfilado pobremente a mi universo personal, el cual también se encuentra golpeado.


Y con todo y esto, sonaría a locura querer levantarme mañana temprano para ir a trabajar a un lugar donde no me agrada mi paga, que es pesado, a ver rostros que no siempre quieres ver, que no te han hecho nada pero si no sonríes o te adhieres lo suficiente ya eres don “culero”. Es complicado pero lo quiero hacer, tengo miedo de salir a la calle pero quiero volver a oler la ciudad, me sofoca el encierro situacional, las dudas afectivas y las incorrespondencias sentimentales están a flor de piel, pero ahí voy, trabajando por un instante, aventando toda la carne a todas horas al 145%, para obtener un segundo de victoria nada más, para saber que éste será un año que tampoco podré olvidar así de fácil, que ha costado trabajo, que se ha tenido que mover contra viento y marea para tener que ser de los mejores periodos en mi vida.


Estoy contento, y eso es un premio sin par, he podido llegar o escapar como me ha sido posible, a otro polo, a las antípodas de mi destino para forjar a fuerza de engranaje oxidado uno nuevo. Siempre lo he dicho, soy muy reiterativo, por lo cual pueda parecer aburrido, predecible y de hueva, pero el intentarlo a diario ya es premio suficiente, el escuchar la voz es crucial, sonaría a locura decir que estoy partiendo de cero una vez más y me agrada la sensación de volver a empezar, de ser nuevo, de poder reinventarse lo que se es y a donde se desea llegar. Un abrazo muy especial para todos ustedes, en la forma de soledad en la que se encuentren.


0 comments: