Thursday, November 11, 2010


AMIGOS Y CAMINOS





Creo ya lo he parafraseado un millón de veces y un par más en este blog, Morrissey dice en una canción ¿Por qué la última milla es la más difícil de todas?, o Dylan que llega a cantar ¿Cuántos caminos tiene que recorrer un hombre para poder llamarse hombre? O, algo así.

En este sentido, y haciendo especial énfasis en los caminos recorridos de las personas a lo largo y ancho de una vida, nosotros podríamos ser caminos que van sucediendo, accidentes a la espera de suceder (como dice otra de Radiohead por cierto). Y a veces esos caminos y accidentes se cruzan y convergen, otras tantas se desencuentran o desvían y nunca más vuelven a verse, porque la distancia o lo intrincado de éstos es lo suficientemente considerable como para no voltear atrás.



Siguiendo con ese orden de ideas, en mi vida he tenido la fortuna de encontrar muchos caminos, vasos comunicantes y arterias con las cuales compartir viaje de forma paralela, conjunta y hasta oblicua. También, como todos, he tenido desencuentros y he decidido desandar, me han dejado de seguir, etc. Lo que quiero enfatizar es el color del camino, que siempre está impregnado del pigmento de la pasión, sí un intenseo durísimo lo sé, pero que empapa todo lo que se percibe en la realidad con amor, o lo que se le parezca.

Ante este escenario resulta importante mencionar que las lecciones y el viaje en sí es lo que más disfruto de cualquier persona, pero que llega un momento en los caminos, dependiendo de éstos, en el que todo se vuelve relativo: el tiempo (cuánto es el tiempo ideal, cuánto es mucho, cuánto poco), hay personas que te hacen sentir un minuto como una pesada eternidad y otras que pocos meses gozosos segundos, o años que se pasan rápido; la actitud, qué se requiere para poder conocer a alguien, cómo se puede saber que esa persona, ¿sólo se siente, se debe guardar cautela?, o sencillamente el espacio, el lugar en donde se desenvuelve nuestro andar es la subjetividad andando, impreciso: local, visitante, idóneo, cómodo, grande, circunstancias, clandestino, público. Todo varía respecto a los caminos y nuestro andar en ellos, creando una gamas a veces dolorosas, otras parcas, pero siempre diversa en sus tonalidades. Lo difícil es hacer que converjan sin si quiera intentarlo, intenta no desear para que se logre lo deseado podría ser el eterno slogan.


Pues bien, todo esto para decir que ante las adversidades y desencuentros es bien bueno encontrar un camino nuevo, una nueva forma de decir las cosas, una resignificación de nuestro lenguaje, estar enamorado vaya, se correspondido o no, sea eterno o efímero, sea verídico o apócrifo, siempre será gratificante a la larga el camino y el andar. De verdad.


Casi no me gusta Queen, pero hay un detalle en su historia que siempre me ha llamado la atención: creo fue en 1976 que a John Deacon (bajista y en esta tecladista) se le pidió que compusiera una rola para el grupo puesto que toda la lírica y letra se le atribuía a Mercury. Deacon era el único “normal” del grupo, un timidazo de primera y sencillo y elegante en sus formas. La canción habla a la primera de la amistad, pero está dedicada a su esposa, Veronica o algo así la verdad es que poco importa para el tema, a quien llama su mejor amiga, su compañera de viaje, quien lo hace vivir y regresar una y otra vez cual camino recurrente. Ahí está, me gustan los amigos, me gustaría tener a cierta amiga en mi camino y poder ser camino. Es hermoso, pero igual si no existe, o no llega o llega tarde, el viaje siempre será disfrutable y aleccionador . Amo esta canción, enjoooooy!














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