Monday, November 29, 2010





Y…¡corte!
(top irregular de películas en 2010)



Comienza mi concesión al cliché humano con las ya más que tradicionales y rebasadísimas listas con lo mejor del año. La verdad es que me gusta mucho leer las listas con lo mejor de lo que sea en casi cualquier sitio, eso me da cuenta de quién escribe, de sus criterios de discriminación, de lo sólido de su curaduría o lo incipiente de su gusto. En fin.


Hace un par de días leía una reseña crítica acerca del festival de San Sebastián en la revista Letras Libres, por parte de Fernanda Solórzano, quien hacía una reflexión acerca de la calidad de la producción mundial de cine, en la que ésta empieza a perfilarse en un panorama por demás polarizado y predecible, desarrollándose de manera sólida dos escenarios: las películas taquilleras hasta el hartazgo y las que se encuentran destinadas al fracaso.

El juicio no me pareció poca cosa, sobre todo viniendo de una mujer que no es advenediza en el tema, que ve una cantidad más que considerable de cine y que tiene el privilegio de asistir a festivales y funciones especiales, vamos; que a eso se dedica.


No obstante me lo tomé con reserva, puesto que a veces sí es de gustos el asunto del cine, el espectro es amplio, además que quien ve mucho cine también llega a la conciencia de que conceptos como originalidad o innovación se convierten en meros artificios por demás subjetivos, a la hora de la “evaluación” de una producción.

Para mi sorpresa y confirmación de lo dicho por Solórzano, al cotejar mi lista con la de personas allegadas y ciertas proyecciones de gente entendida en el tema, pude constatar que, efectivamente en un entorno donde pareciera que existe una producción “saludable” de filmes, sólo unos pocos logran la trascendencia.

En el caso de México, la escuela trazada por “el negro” se convirtió en una plantilla para sacar películas como se saca un guisado exótico para con el extranjero. Biutiful, pese a las expectativas no logró un impacto considerable y seguro no tendrá mayor relevancia que Amores Perros o 21 Gramos. Por su parte, este año hubo cosas que, ante la baja proyección y el prejuicio lograron ser un aporte pasable: Abel de Diego Luna fue una cosa agradable, un buen ejercicio, y ante la escasez de propuestas resultó algo de lo mejor del año. Por su parte, el documental de Café Tacuba, que de antemano se sabía un comercial de poco más de una hora, también lo disfruté y me hicieron recontextualizar a los de Satélite, pese a lo sobreexpuestos y estancados que percibo que están. Ojalá hubiera más documentales musicales en nuestro país con esa factura.


Ahora bien, mi lista no saldría en ninguna publicación, es irregular, va de la concesión al reto, de lo experimental a lo comercial; como todas. No obstante, sí intenté de que fuera lo más consistente posible, que fuera acorde mis conocimientos, mis gustos y exigencias como espectador. A veces mi exigencia fue ver algo que se alejara del arte lo más posible, que fuera entretenimiento y distractor a toda costa, que fuera basura de la buena. Otras veces sí encontré el equilibrio; me fue difícil la selección ya que hay películas que siento que a falta de algo mejor las prefiero (Sherlock y Abel).


Quedan fuera de mi lista también, pese a que son de lo mejor del año: Scott Pilgrim, Inception, Toy Story 3, Machete, El escritor Fantasma, precisamente por eso, por la obviedad de que algo generalmente aceptado ocupe un lugar en mi recomendación. Pese a que mi lista no es la rareza, sí quise que fuera lo suficientemente consistente. En fin.


Una película que también incluyo en la lista y que estrictamente no debería ir es El Listón Blanco de Haneke (La Pianista), puesto que se estrenó y premió el año pasado, pero que no tuvo demasiado revuelo en nuestro país y me parece, que es de lo mejor que se ha filmado en los últimos diez años, y una de las piezas más maduras de este director.


Espero la curaduría logre provocar una impronta de quien esto escribe. Este año el cine me dejó un buen sabor de boca que hizo recuperar el gusto desmedido por este arte. Amén de ver los primeros pasos cinematográficos de mis amigos, al igual que haber tirado a la basura más de la mitad de los tickets de las películas que vi este año, Woody Allen, Sofia Coppola y Burton incluidos, (¿quién fue el valiente en decir va, grabemos David y Ana? Babuooosos) en aras de una buena selección en lo que a mi parecer fue de los mejores años en cuanto a producción artística en general se refiere (calidad mas no cantidad).


10.- Sherlock Holmes- Guy Ritchie. ¿Películas por encargo? No me prende mucho la idea. La verdad de las cosas es que con Lock Stock… y Snatch, el ex de Madonna ya había mostrado todas sus cartas: humor al estilo barriobajero inglés, tomas rápidas, secuencias a lo Tarantino; objetivamente Guy Ritchie es un cineasta sobrevalorado pero que tampoco está de sobra. Sus películas Revolver y Rocknrola dejan mucho que desear y prácticamente no he visto algo que valga la pena de este realizador en los últimos años.


No obstante, Sherlock Holmes me parece que es una película que se salvan de esas que refritean historias clásicas sin mayor repercusión (incluso él mismo con la del Hombre Lobo). La historia del famoso detective y su partner Watson es divertida, ágil, mugrosamente bien cuidada y con todos los elementos de entretenimiento que tiene el cine: chingadazos, aventura, romance y “deducciones detectivescas”, no más.


Estéticamente es agradable y no hay mayor profundidad en los libros de Doyle, cosa que se agradece ya que da un aire de neutralidad y falta de compromiso con las secuela venidera, por lo que el objetivo se cumple. Una película que no es memorable pero que entretiene, divierte, está padre, buena pues. Y eso a veces, aunque parezca mentira, es algo no tan fácil de lograr hoy en día. Amén de que se antoja un whiskey y un bombín después de verla.


9.- Anyway, we don´t care about music- Cedric Dupire, Gaspard Kuentz. Cuando vi este documental sobre la escena noise underground de Japón, tuve el infortunio de que en la sala estuviera presente su director. Infortunio porque al ver al realizador hablar sobre su trabajo se notó a un autor que no era entendido ni apasionado de lo que mostraba, que lo hizo porque era allegado de los músicos expuestos y porque le pareció buena idea hacer un filme al respecto.



El resultado de lo anterior se nota, es un documental un tanto “flojo” narrativamente hablando, no obstante es de agradecerse que estéticamente está bien hecho, y que funciona perfectamente como una instantánea de una de las expresiones culturales japonesas más fascinantes e intrigantes.







El documental se inclina por un grupo de artistas que tienen el común denominador de la actividad performática, y que exponen de forma clara e interesante su producción artística. No están aquí los más famosos ni los más sonados en la materia, lo cual está más que perfecto ya que no tenemos una difusión sólida de este tipo de expresiones que tanto nos gustan a unos cuantos y que rara vez tenemos oportunidad de ver. Un deleite cerebral nada complejo y regocijo para los amantes de la ruidera y las rupturas de barreras artísticas.



8.- Inspector Bellamy.- Claude Chabrol. El director francés Claude Chabrol ha muerto este año, y deja una película de buena factura como legado cinematográfico. Fundador de la nueva ola francesa y poseedor de uno de los cines más íntimos, elegantes y precisos, Chabrol fue un director muy prolífico que no cesó de explorar de a poco maneras distintas de mostrar su discurso.



El Inspector Bellamy es una suerte de película detectivesca, protagonizada con Gérard Dpardieau, en la que un ex investigador privado se va de vacaciones a “descansar” de su absorbente actividad, que se ve inmiscuido inevitablemente por un “torito” interesante que le coloca uno de sus “fans”. No obstante, la historia subterfugia es realmente interesante.


Más allá de las actuaciones, precisas y discretas, la película está cargada con el diálogo, el cual es el que lleva toda la historia con el otrora protagonista de ésta: el hermano. Antítesis del inspector, un fracasado, alcohólico y resentido. Los misterios y vericuetos de una historia familiar se dejan entrever paralelamente con la resolución del misterio superficial, entregándonos una verdad de nudo en la garganta. Las apariencias engañan, y la última película de Chabrol si bien no es innovadora y arriesgada sí funciona a la contra del gusto de sus fans de antaño.



7.- Kick Ass-Mathew Vauchn. Una de esas películas francamente olvidables, palomera a más no poder, humor gringo a lo bestia, Scott Pilgrim está mil veces mejor y no importa quién la haya filmado.


Sin embargo uno como espectador agradece la falta de pretensión incluso en este tipo de filmes a la American Pie o Napoleon Dynamite. Kick Ass le da la jiribilla al cine de superhéroes tontorrones tipo Zoolander, y nos muestra a un adolescente geek que la hace de justiciero pero nomás se lo zapean sin cesar.


Lo interesante aquí es el desarrollo de la historia, tiene buen ritmo, estéticamente es atractiva (mucho cuidado en el color), las actuaciones están arriba del promedio (Nicholas Cage de superhéroe es la onda), y el ensayo sobre la violencia le agrega un agregado y la saca del montón del resto de las producciones gabachas pendejas. Cuando usted quiera desconectarse sin sentirse tan culpable, ésta es la opción, su cerebro se loa gradecerá en distintas vías.


6.- Fantasic Mr. Fox-Wes Anderson. Me imagino a Wes Anderson, uno de mis directores favoritos, decir “¿Y ahora cómo les muestro a mis únicos 4 personajes que les he vendido incesantemente?” La respuesta no desagrada, ya que las marionetas cuadro por cuadro son de un encanto sin igual. Fantastic Mr. Fox se trepa al tren de otras películas para público maduro mostrado bajo una estética en apariencia infantil, pero el humor ácido y anticlimático de Wes Anderson le da toda la onda y una vez más lo logra. Anderson es uno de esos tipos enfermizos, tímidos y raritos que no irrita que te cuenten el mismo chiste otra vez; son tan únicos, ingeniosos y agradables que hasta lo pides.


Una pandilla de roedores que viven en las profundidades de la tierra es amenazada con el progreso y el odioso ser humano. Los personajes vuelven a hacer gala de su desfachatez al más puro estilo Anderson: infidelidades, corazones nobles que mienten, buenas intenciones teñidas de patologías y manías, y un mensaje tan sencillo como la estupidez humana para con la naturaleza, es mostrado en esta fábula de factura artesanal y retadora. Humor ácido y para nerds con vida social, el tiempo sabrá situar a Fantastic Mr. Fox como algo más digno de mención que mi lista o el incipiente trato que se le dio desde antes de su salida el año pasado.

5.-Shutter Island- Martin Scorsese. Uno quisiera que este lugar lo ocupara una producción retadora, más independiente y acorde con los tiempos. Pero los maestros son maestros y sería un error no reconocer en el nuevo filme de Scorsese un trabajo digno de lo mejor del año.

La Isla Siniestra si gustan es una película de fórmula, con el referente-plagio-homenaje a Hitchcock, pero está tan bien desarrollada, y Dicaprio tan enterado de que ahora los papeles de ruco, gordo y dañado son los que más le van, que se agradece, que salta sobre el resto de la producción de Scorsese, que deja un buen sabor de boca; suspenso a la antigua, misterio con doble cara, investigaciones que tienen que ver con lo personal, con la venganza y que terminan por trastornar a sus protagonistas.

Leonardo Dicaprio haciéndola de detective dañadito, en medio de una prisión-isla de puro dañadito, desde los pacientes hasta los directivos, resolviendo un caso más dañado aún, en el que se entremezcla su pasado, su trabajo, un caso misterioso, el nazismo, y en donde las cosas no son lo que parecen. Una de esas películas que nos recuerdan porqué el cine es cine.


4.- El Listón Blanco- Michael Haneke. Cine para adultos, manejo de la técnica, aporte cinematográfico, arriesgado y falto de concesiones, así es el trabajo de este alemán que no para de escarbar el lado más torcido y oscuro de la psique humana. El director de La Pianista nos entrega una película de grueso calibre, casi impecable, en la que ahonda sobre el germen de la maldad.


La película, filmada en un hermoso e impecable blanco y negro, relata los extraños sucesos que ocurren en una pequeña villa en la Alemania previa a la primera guerra mundial. La historia no sucede rápido, se va desarrollando casi imperceptiblemente, la narrativa no es compleja pero está desarrollada de forma magistral.


Las costumbres, el papel que juegan los infantes en la película y la interacción de las pequeñas historias dejan ver la maldad como algo más universal e importante. Sin embargo es ahí, en el sosiego, la tranquilidad, la pulcritud y la pureza simbólica donde nace el primer germen de los crímenes más atroces, hecho que Haneke ha negado categóricamente a que se haga referencia a eso, pero sí hace un ejercicio que va más allá de la posible sugerencia.

La película se estrenó a finales del año pasado y pasó casi inadvertida en nuestro país, no obstante, no creo equivocarme que estamos ante una de las mejores películas no sólo de Haneke sino del cine universal de todos los tiempos. Un clásico escalofriante contemporáneo, vaya.


3.- Gainsbourg-Joann Sfar´s. Serge Gainsbourg era ya un personaje, su vida da para tantas películas como discos sacó. Sólo faltaba el o, en este caso, la valiente que dijera “yo me la rifo” y hacer algo que valiera la pena, que no se fuera a la fácil y que presentara algo digno de recordarse.


Gainsbourg, una vida heroica logra con una belleza e histrionismo, retratar una de las voces populares más prolíficas de Francia: Jazz, pintura, actor, provocador, pop ye-ye, France Gall, Briggite Bardott, Jane Birkin, cineasta, músico, y un excelente cantante, elegante y mugrosón, villano, regué, romántico, bohémio, Bioy Casares y una biopelícula novelada de la manera más fantástica.


La película es una suerte de deleite visual, cinematográfico y auditivo, una pieza completa que sirve lo mismo para fans del judío francés, que para quien quiera conocer la vida de éste o sencillamente requiera de una película más que amena e interesante.
Lo más memorable de este filme resultan las disertaciones, los monólogos que el propio Gainsbourg hace sobre el artista, sobre la otra voz y la idea de transgresión artística. Todo un deleite, disfrutable de pé a pá, como se disfruta una buena compañía al lado de un buen vino y una canción cautivante.








2.- Antichrist-Lars Von Trier. Hay películas que desde antes de verlas, en el papel suenan si no sinónimo de garantía sí de que veremos algo interesante o arriesgado. ¿Lars Von Trier (Dancer in the Dark, Five Obstructions, Los Idiotas), homenajeando a Tarkovsky con William Dafoea y Cahrlotte Gainsbourg? De antemano ya estaba ahí.





No fui decepcionado, el danés supo dar otra bofetada a las buenas conciencias y clásicos del cine, y nos entrega esta película con una trama intrincada, distintos niveles de lectura y unas actuaciones que rebasan lo que convencionalmente entendemos por actor.


El argumento pinta más o menos así: una pareja pierde a su bebé, se van a un bosque a intentar “curarse” mediante terapias que él imparte pese a los riesgos que implica la terapia con personas cercanas al círculo afectivo. Ella lleva tiempo investigando cosas relacionadas con el satanismo, la llegada del anticristo, cómo eran tratadas las mujeres en épocas pasadas. De pronto todo se entre mezcla ante la crueldad que ofrece la naturaleza y un par de mentes decididas a partirse toda la madre de la mejor manera.


La poesía a veces rebasa el discurso y a veces sucede al revés con el handycap de una buena dirección y las actuaciones magistrales. Un trabajo oscuro, arriesgado incluso para la filmografía de Von Trier, para criterio amplio y resistente a los embates de una película atípica y retadora, que no nos está invitando sino amenazando de ir más allá. Ahora sí, con todas las de la ley: peliculón enfermo.


1.- Tetro-Francis Ford Coppola. Otro que no hubiera deseado ver aquí, tenía la esperanza de posicionar a su hija en un lugar modesto de la lista, pero más reciente producción del italoamericano Ford Coppola sencillamente me dejó sin aliento.

Parafraseando lo dicho en el primer párrafo del puesto anterior, las cosas avisaban buen augurio: primer guión original desde hacía ocho años, impecable blanco y negro, Vincent Gallo, también ya estaba ahí.

El director de Apocalipsis Now y la triada de El Padrino nos entrega esta saga familiar, un dramón loco loco, que atrapa un nudo en nuestro pecho, que ni Remí, las novelas chinas y la banda Teletón puede hacer.

La imagen es lo primero en mención, el blanco y negro que maneja Coppola me pareció tan elegante, hermoso, significativo de verdad para la historia; clásico (me recordó ese tipo de películas como Cinema Paradiso, que son películas para los que amamos el cine), pero a la vez tan contemporáneo (punto en el que la actuación de Gallo ayuda mucho) que me recordó ese extraño y discreto retorno que están teniendo los viniles en la industria musical.

Las actuaciones están muy bien trabajadas y siempre hay un equilibrio entre diálogos pensados pero sutiles, efectivos pero bien ejecutados por un reparto cuidadosamente seleccionado (Maribel Verdú es un mounstro de belleza e inteligencia).


La historia quizá ya la hayamos visto en algún otro sitio, donde la loza del padre pesa de manera tan amarga que destroza la felicidad en un amargo silencio, que intenta resolverse a kilómetros y años de distancia de su origen. Gallo interpreta a un aspirante a escritor trunco, frustrado y prematuramente retirado. Su hermano va a buscarlo, los temperamentos son espinosos y frecuentemente el cariño no sabe expresarse; lo hace hiriendo. Pero, como en la vida, las apariencias engañan, y la gravedad es el peor de nuestros enemigos.
Si Coppola se va a tardar más años para grabar algo así, por mí que se tome su tiempo, ésta es una película que hay que ver y disfrutar, que seguro andará en el gusto de propios y extraños y que satisface del más rígido al más simplón (de éste último no estoy 100% seguro) y que se deja querer de distinta manera cuando se ve por segunda, tercera y cuarta ocasión. Una obra de arte.







Muestralo a tus amiguitos en !!!







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