Sunday, December 05, 2010

Y los nominados son…

(los diez mejores discos de 2010)


Si algo me da cierta fuerza como para levantarme todos los días y soportar lo insoportable es la música. También los libros, las películas y las exposiciones de arte, conocer gente y sitios nuevos. Uno podría pensar que entonces no tendría porque haber motivos para amargarse, pero diciembre es un mes muy frío y feo en ciertos términos. Y la buena música ahí está, siempre sale, entre más feo se ponga el asunto más música buena hay, es un acto-reflejo del arte ante la vida siento yo.

2010 ha sido un año muy prolífico de música nueva, no en balde ha sido el año que más conciertos he tenido oportunidad de presenciar, de los mejores de mi vida quizás. También ha sido el año que más cantidad de música he escuchado, tanto la rareza como el mundo popular se pone a favor del oído y saca joyitas. Puede que la mayoría de los discos que enlisto no trasciendan la historia de la música general y no figuren ni en la lista de lo mejor incluso de los artistas en mención, pero aquí está, con muchas cosas chingonas fuera que valdría la pena revisar y que quedarán en el olvido.

Discos como el último de LCD Soundsystem (que conciertazo dieron en DF), el de Brian Eno o el segundo placazo de Grinderman me parece que hay que darles sus buenas escuchadas y valorarlos como el dios de la prudencia marca. Hay artistas que se dieron el lujo de aventarse dos entregas, como Eels que me parece un gran grupo, o Atlas Sound que tuvo la vanidad de sacar un montón de demos, pretendiendo que todo lo que emite es digno de escucharse, sólo artistas como Sun Ra o John Zorn pueden sostener esa lógica; Deerhunter y No Age, por su parte se perfilan también como unas bandas que no son de un éxito nada más y en el ruido pop exploran algo que probablemente se vuelva más sólido, maduro e interesante con el tiempo, al igual que Tame Impala, las chicas mugrosas y bellas de Dum Dum Girls y las Warpaint; de lo nuevo que sólo ha salido un poco tal vez valga la pena echarle un ojo a Breakboot (¿ya bailaron Baby I´m Yours?) o Tennis, buenas bandas también para la diversión y la pista.

Clinic y The Coral siguen haciendo música por gusto y si bien no innovan se establecen de a poco como esas bandas chingonas e impopulares por las que casi nadie apostó y hoy son de culto, manteniendo la calidad y la dulzura respectivamente.

Discos como el de Toro y Moi marcaron al llamado “chill wave” como nuevo género para los buscadores de tendencias pero también mostraron que la mugre, la economía de recursos y baja fidelidad pueden ser elementos preciosos y elegantes para la música. Junto con el último disco de Caribou, Washed Out, Air France o Teengirl Fantasy perfilan un abanico interesante a seguir.

Artistas ya consagrados también se apuntaron, si no un diez un “hey, sigo siendo un artista que vale la pena” con sus placazos marca 2010: Neil Young, The Roots, John Zorn, Massive Attack, Antony & The Jonsons, Tortoise, Yo la Tengo, o Laetitia Sadier de Stereolab son algunos que si no hacen cosas nuevas sí vale la pena revisar para checar las letras y la producción que se avientan.

Ok, después de hacer un equilibrio entre cantidad, calidad y propuesta, he llegado a lo siguiente, tratando de ser fiel a mi gusto, bagaje y perspectiva. Como es costumbre estoy casi seguro que no sucederá en más del 50% pero la idea es una invitación para que usted, lector chulo, deleite sus tímpanos si algo de este enlistado le despierta la curiosidad de buscar en youtube o la discoteca. Enjoy!

10.- Emmanuel Horvilleur-Amor en Polvo. Seguro que Amor en Polvo es un disco que nada tiene que hacer cuando se le planta la mayoría de los de su viejo gurpo Illya Kuriaki & The Valderramas, aunque no tiene nada que ver el nuevo del argentino.

Horvilleur tiene una carrera hecha y poco potente en términos de popularidad, su concepto sexy-disco-afeminado-soul, no ha tenido pegue entre la muchachada pero eso no es barrera para que el ex Illya se haya aventado un disco pop tan de buena factura.

Amor en Polvo tiene un estilo muy rico y bien hecho, echa mano de Barry White, de Marvin Gaye, pero también se arriesga por un sonido bien hecho y unas letras pop perfectamente estructuradas. Las poesías que se convierten en canciones vienen desde lo ridículo para hacerse verdadero: lo naco, el kitsch genuino que no pesa, o que pesa tanto que no es fársico.

Casi todo el disco se deja escuchar con la cadera y con un humor bien específico, aunque a los puristas del rock y la seriedad lo más seguro es que lo aborrezcan. Cortes como Maicol, Amor en Polvo, Japón, Llamarada o Dibujo animado muestran que a veces no se necesita nada más que ver con simpatía y desenfado las cosas que nos atormentan. Fresa le dicen, y sí, es un disco que a mi me hubiera gustado escucharle a Benny, Julieta Venegas o a la Pau Rubio en el más ñero de los casos.

9.- The Radio Dept.-Chinging to a Scheme. Thurston Moore es sampleado en uno de los cortes, habla sobre el panorama de la industria de la música, inmediatamente después escuchamos una música linda, en la tónica chill wave pero con algo más, pop bien hecho, la voz casi imperceptible, y lo mismo nos arrebata una sonrisa que una cadencia en nuestro lugar. Chinging to a Scheme es uno de esas sorpresas que levantan un grupo que ha venido trabajando mucho y que casi no había sido pelado; también es un disco que resulta estimulante para iniciar la mañana. Hace bien en días difíciles y no trata al escucha como retrasado mental.



En la portada del último disco de The Radio Dept. vemos un tipo onda Woodstock darse unos pipazos; nada más idóneo para esta placa ya que es un disco para echarse, para melómanos, para trendys y entendidos y advenedizos, para disfrutarse a gusto, con amigos, que dice cosas que vienen de muchos lados, que nos llena de imágenes precisas y bellas. Muy sutil, atmosférico y de lo mejor producido este año.

8.- El Guincho-Pop Negro. Concesiones al mainstream, nada del otro mundo que Animal Collective y un montón de bandas más no haya hecho. Sin embargo aquí está, se coló en el número 8 de mi lista por sonarme lindo, por esconder la belleza en la pretensión pop collage atmosférica y sesuda. Uno de esos discos que ni a golpe de repetición trascenderá, pero que yo pienso que si se escucha sin prejuicio y en condiciones adecuadas seguro nos dirá algo importante. Bálsamo para el alma sencilla. No es para todos aunque no hace más falta que sólo escucharlo.






7.- Flying Lotus-Cosmogramma. Me choca un poco el término “electrónica inteligente”, pero bueno, ahí están consagrados Boards of Canada, Tortoise, Autechre, Four-Tet, AFX y muchos más que pues efectivamente son muy inteligentes y no usan las máquinas para poner a bailar a toda Ibiza y que no tocan para nada en el Love Parade.

Cosmogramma es un disco electrónico chingón, sin más. Abstracto pero de fácil acceso, hasta Thom Yorke se avienta su paloma por ahí, el arte del disco está de lujo y uno recorre con éste texturas selváticas, de ensueño y surreales. Sí, ya lo han hechos miles más y por kilo, pero nunca deja uno de agradecer que alguien deconstruya y traiga con aire refrescante lo que durante finales de los noventa le dio sabor a los samplers y secuencias.

Flying Lotus es una propuesta muy mental pero también bastante sensorial, si se le toma en serio o la ligera lo mismo se disfruta. Todo un viaje en una sola pieza. Gran disco.

6.- David Sylvian-Sleepwalkers. No me agrada poner en un enlistado, me parece sobrado, como si le dijera a mi lector/escucha que no hay nada bueno ni nuevo que un the best of… es mejor que cualquier otro disco, y más viniendo de una leyenda entre los conocedores respingados, como lo es David Sylvian.

No obstante, Sleepwalkers se salva de todos aquellos fundamentos inocuos, es una placa con “lo mejor de…” pero que trae jiribilla. El ex integrante de Japan y multicolaborador de músicos de culto y renombre, nos entrega esta compilación con colaboraciones, con remociones tales que hace parecer a este disco uno completamente nuevo.

David Sylvian no es un artista precisamente accesible, es muy mental, abstracto a ratos, oscuro y de un tiempo para acá bastante desolado y triste, su último disco del año pasado, Manafon, abunda en el silencio y la soledad como elementos de su discurso. El tipo parece no reponerse de una ruptura sentimental de años y se ha hecho cada vez más intransigente con su concepto no sólo de hacer y percibir la música, si no de relacionarse con los humanos también, autoconfinándose en una cabaña fría en medio del bosque en su soledad, donde lo visitan de vez en vez sus hijas.

El disco es sencillamente poético y precioso, pero también es bajón y desolado, tanto el arte, la forma y el contenido de Sleepwalkers no tiene fisuras, es elegante y la música está colocada casi artesanalmente, justifica cada acorde y la lírica mantiene una cohesión y disfrutabilidad sin parangón. Vale la pena escucharse en una sola toma, así como viene.

Una recopilación bastante atípica, incluso para Sylvian mismo; sus nuevas colaboraciones y maneras de hacer música tal parece indicarnos que lo mejor de este artista de culto apenas está por venir.


5.- Kanye West-My beautiful dark twisted fantasy. Me cae muy mal Kanye West: es un mamón de primera y declara a cada rato sobre cosas que sólo atraen el disgusto de la gente, como los Gallagher en su momento, este negro parlotea más de lo que realmente hace. Me parece que es un tipo que ante tanta fama y éxito ya perdió la chaveta por completo.

No obstante, el reconocimiento del talento de West me parece un ejercicio de sinceridad ante una producción tan bien hecha, muy musical. Lo que hace Kanye en su última placa es exagerado (hay en promedio diez personas involucradas en la producción de cada canción), rimbombante, barroco a más no poder (en la acepción vulgar del término) y se acerca cada vez más al rock pop en cuanto a forma, que al hip hop de factura popular que diera el estadounidense desde Graduation.

El disco rebosa en letra, música, colaboraciones y producción. Para alguien que está acostumbrado al exceso resultaría motivo de suicidio no mantener el título con un disco tan bien hecho como éste. Puede que no te guste el Hip Hop, puede que no te interese lo que hace West, pero visto con o sin conocimiento y pose, esta entrega es muy buena, lo podría escuchar un montón de veces en el día, y resiste a los embates del tiempo y la crítica, pese a quien le pese. Gringo a más no poder, pero como encanta; mantener un espectáculo no es tarea sencilla hoy en día, y si uno escucha este disco de nombre larguito sin mayor pretensión que el simple gusto por la música universal seguro saldrá con un buen sabor de boca.

4.- Massive Attack-Helligoland. Yo ya no me esperaba nada de los de Bristol, “trascender el trip-hop chavos” era mi lema. Sin embargo discos como Blue Lines o Protection me dejaban el beneficio de la duda, y más cuando desde el papel figuraba algo bien hecho y trabajado: años sin grabar, regreso de la alineación original y colaboraciones de lujo (Hope Sandoval, Damon Albarn, Hope Sandoval ex de Macy Star, Martina Topley-Bird y Horace Andy) no permitían el error. Aunque el último disco, las últimas presentaciones y el silencio auguraran lo contrario.

Helligoland es un disco que seguro mantiene fans y atrae nuevos, no es trip-hop, es eso y algo más, oscuro en sus letras como siempre, crítico mas no panfletario, bien producido y trabajado, y el aceite que chorrean en vivo (las presentaciones en el DF fueron una pasadota con todo y visuales incluido) son elementos que sólo trabajan bien quienes llevan el talento y el callo de forma tan discreta y bien canalizada.

Con esta placa Massive Attack junto con Portishead no sólo regresan al mapa sino que nos regalan un disco que vale la pena y que sobresale de cosas nuevas y viejas. Densos como ellos solos, enormes como saben. El que sabe, sabe.

3.- Gorillaz-Plastic Beach. Al principio dije “ah, mira, qué bueno está el disco de Gorillaz. Cumplidor”, pero conforme lo fui escuchando dije “carajo, Damon lo volvió a hacer”. Y no importa que colabore con Massive Attack, que reviva a Blur o que Haga rolitas sueltas por ahí, el inglesito payaso sigue haciendo cosas que vale la pena escuhar, adelantándose de forma discreta a su tiempo. Es un excelente productor y este disco sí siento que supera el Demon Days que en su momento también fuera una chingonería.


Si bien buena parte se las sigue debiendo a sus colaboraciones de alto octanaje (Lou Reed y Snoop Dog sólo aquí, Ants Empire con Little Dragon es una de esas cosas que me conmovieron de forma enorme), Plastic Beach es un disco muy bueno, easy listening pero también que entraña secretos para aquellos que saben leer bien entrelíneas. Es como la idea de Kanye West pero llevado a un terreno más amable y creíble. Pese a que huele a querer vender también se siente coherente, sincero y poderoso en su cancha, en sus términos. Atrás quedó hacer un concepto con caricaturas, esto es libertad musical. El mundo se está cayendo a cachos y Damon Albarn regala flores hermosas y marchitas para nuestros oídos. Que bonito y entretenido disco, no me cansaré de decirlo.






2.- The Black Keys-Brothers.
Pero entre tanta riqueza musical, tanta fusión y rompimiento de barreras uno recuerda que entró a este negocio por las guitarras, el bajo y la batería. El último disco de los roquerísimos The Black Keys es eso: puro pinche rock marrano, macizo, duro y a la cabeza.

De todos los grupos que siguen haciendo rock viejo de guitarras como The Dead Weather, Black Rebel Motorcycle Club o The Black Mountain, The Black Keys me parecen los más duchos y genuinos. Grasa, soul y blues bien aprendidos y rejurgitados.

En el arte del disco se explica mejor la onda: este álbum se llama Brothers, el grupo es The Black Keys, estas son las canciones y quien las toca son estos tios. Ya, con eso.

Atrás quedan incluso los puristas del rock que se quedan en lo clásico y se repiten y repiten, The black Keys traen bien aceitadita la lira y nos regalan lo que para mí es uno de los mejores discos del año, se deja escuchar con o sin humo en el aire, con la pelvis, los pies y las caderas o la cabeza, rock y más rock, es nuevo porque es bien viejo, no innova y a la vez no se había escuchado antes nada así.


1.- Caribou-Swim. Caribou es una de esas bandas que creo que no esperan triunfar y de repente todos voltean a ver ante algo tan bueno como su último disco. Pero la verdad es que llevan haciendo discos buenos sin pegar, que de a poquito han evolucionado y de repente, pum, lo logran.

Buenísimos en vivo, buenísimos en estudio y muy ingeniosos haciendo acetatos raros sólo para sus fans o pinchando en las fiestas, este canadiense se pensó un disco que fuera exclusivo para nadar, agua. El resultado es algo bien disfrutable, ácido, rico, multicolor pero no lindo ni infantil, música que alimenta a los sentidos, el cerebro y los pies. Swim es lo que llamo un disco completo, elegante y discreto. Pop psicodélico de la mejor factura, sensual y excelentemente bien producido. Vale toda la pena. Y por el poder de Greiscol lo llamo disco del año. Amén, nos vemos en diciembre de 2011.




1 comment:

Anonymous said...

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