Tuesday, December 20, 2011





Tiene que haber conflicto. 7 filmes de 2011

Ricardo Pineda
Para César Enrique Pérez

LA subjetividad de las listas. Lo absurdo de las listas, lo divertido de ellas. Sí, son un ejercicio de gusto personal e interpretaciones que dividen, depende lo que uno ve en cuanto a cantidad y contenido. Y al igual que con los libros, como dice Carlos Fuentes, ni se tienen todos los que se quiere ni se leen todos los que se tiene, al igual a mí se me fueron muchas películas de este año pero vi muchas más de otros años.

Y dicho esto para justificar la lista que recomiendo, escasa por cierto. Creo firmemente que 2011 fue un año dominado por la basura del refrito, las franquicias de superhéroes y adaptaciones de muy bajo perfil. Se les acaba el ingenio tanto al indie como al mainstream.

Ni el Avispón Verde, Thor, Linterna Verde, Kick Ass 2, Wolverine, Pitufos, Transformers 3, Misión Imposible, o Warrior iban a presentar algo trascendente. De hueva Alvin y las Ardillas, Crepúsculo, The Muppets, Un Mundo Feliz, Don Gato, o Kung Fu Panda. Ok, ¿el gato con botas?

Este año para comedias tarolas sin sentido, Your Highness con Danny McBride es mi opción. Y algo onda Señor de los Anillos con Humor inglés sexual y políticamente incorrecto nunca viene mal en pequeñas dosis. Ésta es mi número 8. Natalie Portman y Zoe Deschanel cumplen las fantasías medievales de ñoños hambrientos. Pasa pero llega un punto en el que aceptas que estás viendo una broma-fórmula, ahí le hablan a Kick Ass y a Scott Pilgrim.


Está de bajo perfil pero con momentos muy memorables. Un wey vicioso chacal en una película así tiende a ser la delicia, te llegas a identificar, pero en la vida real esto es completamente reprobable. Eso está padre del cine pendejo bien planeado, incluso American Pie o Hang Over no son otra cosa que el perfeccionamiento de un cine ramplón y completamente inmaduro. Pero para eso hay que tener gusto y mano. Tener tacto, e ingenio.  
7.- Patti Smith. Dreaming of life.  Lo pongo en el 7 porque en realidad lo vi en 2010 y sin subtítulos, acababa de salir, pero llegó a la pantalla grande este año y con dentro de un festival. En sentido estricto es del año pasado, pero es una maravilla y creo que es muy didáctico, es poético, hermoso, tiene fuerza. Pero el personaje siempre gana. Patti Smith siempre gana. Alma frágil y carácter firme. Una mujer. Al igual que Leonard Cohen, Bob Dylan, Nick Drake o Neil Young, Patti entra en los vericuetos del lenguaje, de texto, la poesía y la narrativa. De mis documentales favoritos de todos los tiempos. Balanceado: biografía, fotografía, ritmo, duración, narrativa, edición. Material de buena factura desde “New York, men. Sixteen pay off…”.

6.- Confesiones en el diván. Película complicada: dura mucho, tiene un ritmo aletargado, se basa mucho en el lenguaje de la época y se centra en el diálogo.

Mahler visita a Freud y éste nos tiene guardada una sorpresa en torno a la relación amorosa del primero. A momentos tiene atisbos de comedia y exageración como elementos de color dentro de la historia, pero creo que en algunas escenas esto no se define bien y  hacen pesado el desarrollo de la misma. El final vale mucho la pena, no sorprende si se tiene tantito contexto incluso comenzada la historia y sin conocer nada de los personajes. Un poco intelectual-pop contempo. Vale la pena echarle un vistazo.


5.- Rango. La idea pinta fórmula para nostálgicos: Proust llevado a una animación, con voz de Johnny Deep y personaje inspirado en Hunter S. Thompson, ya suena las ganas. Afortunadamente el filme es agradable, tan profundo como lo quieras ver, y sencillo, simple. Como el desierto y la sequía en la que vive el personaje cotorrón, con dos que tres chistes para pachecos, que si bien predecibles e inocuos se agradece que sean presentados con gusto y criterio. Y uno lo agradece y disfruta sin complicación alguna. Esta sí puedo decir que es una película “bonita”.

4.- Midnight in Paris. Sí, una más de Woody Allen. Cuando no esperas ya nada de las cosas, éstas, caprichosamente, suceden. Muchos se identifican con el personaje looser que le hubiera gustado tanto vivir en otra época con sus artistas favoritos, que prefiere desligarse de la realidad y su fastidioso compromiso.
Estilo Woody, no hay nada nuevo, pero sigue teniendo elementos que la hacen entretenida e inteligente a la vez. Manual de pareja con sketches bien ejecutados por Owen Wilson, y una sarta de chistes clichés intelectualososos que uno no tiene mayor solución que ver con malicia a los que no nos reímos a la primera.

3.- Beginners.- “Todas las Canciones Hablan de Mí”, “High Fidellity”, “500 Days of Summer”, “Singles”, y “Beginners” version para contemporáneos. Comedia romántica, aquí el feelling creo que la salva Ewan McGregor y su actuación de pre-dón sólida. Himno para dejados, el amor del que no está, del que se fue. De la muerte de un ser querido y la llegada de alguien especial. Y los constantes desencuentros. Complaciente, tal vez, pero tiene onda. La soledad siempre la tiene. Conocer a alguien también. Principiantes en el cine, en el amor, en la repetición de fórmulas. No hay mayor pretensión, a veces la vida es así de dolorosa, sencilla y frágil.

2.- Senna.- Una película promedio que se cuela por el personaje. Hacía mucho no discutía tanto una película. Filmes como éstos me reafirman porqué me gusta tanto el cine, la subjetividad del arte es apasionante.



Funciona a varios niveles, sobre todo si no eres fan de las carreras o no conocías del todo al piloto brasileño Ayrton Senna. Su personaje da tela de dónde cortar y no lo aprovecha la dirección. Digamos que tienes el pase dado y no empujas la pelota. El tipo que dirige tiene buen material y termina por ser tibio en la construcción de la narrativa.

Creo que es en esta estética de lo escueto y descuidado donde uno puede asomarse a la historia y al personaje desde otra perspectiva. Y eso es genial porque bajo esa premisa uno vuelve a ver el documental y le funciona distinto, complejo. Es como si Senna retoma para ayudarle al director y hacer su filme mediano algo digno de recordarse.

La tragedia, personalidad y altibajos en la carrera de uno de los íconos más grandes del deporte en Brasil son suficientes para hacer una película con cuerpo y forma. Me parece que no abusa y no lo torna hacia lo melodramático, aunque esto por su naturaleza misma lo es. Sin embargo creo que el personaje tiene varias lecturas, es real y nos dice varias cosas al mismo tiempo. El diseño de audio me parece una cosa muy bien lograda, así como la ausencia de imágenes ex professo para el documental. Me parece un homenaje digno para un atleta tan memorable como lo fue Senna.

1.- Melancolía.- Guardadas las proporciones creo que Lars Von Trier ocupa el lugar que otrora tuviera David Lynch; es un artista que cuesta y recompensa, crípticos y anticlimáticos.

Cuando iba en la universidad, mi maestro de Guionismo hablaba acerca de preceptos básicos para una “buena historia”. Uno de ellos era el conflicto. Siempre tiene que haber, si no ¿para qué hacer una película? Pero luego viene Reygadas y demuestra que el conflicto es que no hay tal. El conflicto es de quien pagó el boleto y sale con la sensación de haber sido timado, por no “entender” nada del filme. No es para todos, y tampoco significa que los más listos o los más sensibles sean los que comprenden a cabalidad “qué quiso decir el director”.

En la última película de Lars Von Trier no pude sino quedar asombrado de cómo los años han hecho de Lars uno de mis directores favoritos. En cierto modo creo que se hace más accesible, pero no lo regala fácil ni a la primera de cambios, sobre todo en estas últimas dos películas que nos muestra unas sinfonías, suites cinematográficas, con epílogos y prólogos muy dramatizados, surreales incluso,  presentadas con una fotografía que emula la pintura, o una pintura que emula muy bien la realidad.

Y la temática regresa a uno de los mayores conflictos del ser humano: el ser contra la naturaleza. Y a su vez, contra su inminencia, entonces se piensa en la muerte, y en su lento acercamiento, entonces se piensa en sí mismo. Y el final es la pregunta principal.

Las tomas prolongadas son una belleza, muy románticas, barrocas incluso; Charlotte Gainsbourg se aplica y se convierte  con esta producción en el nuevo juguete del director danés. Lo que me gusta de Von Trier es que sí pone a trabajar a sus actores y los reta a hacer cosas extremas de una manera abierta, no siempre libre.

Kirsten Dunst no es la rubia tarolas que hace como que no sabe que El Araña es Pedro Parque, siempre me ha parecido una actriz de buena a regular, pero con cierta consistencia atípica. A Brad Pitt le vi algo así, y son buenos actores de perfil discreto. Pero creo que en Melancolía, Kirsten muestra un lado que le costó y no le sale nada mal. Aquí menos es más. Gainsbourg lo tiene dominado en un ejercicio de contención, pero en Dunst es el trabajo del rostro, pura expresión constante, abandono. Actuar al revés.

El filme tiene demasiados elementos que recordarán a su antecesora, Anticristo, pero que de alguna manera están ejecutados con mayor precisión y poesía que ésta.  Aquí hay un poco más de luminosidad pese a que irónicamente la temática termina siendo más sombría. Y la estética es majestuosa, mantiene un juego de iluminación muy seductor.

Ésta bien podría ser una película de esas gringas con temática apocalíptica, pero la forma en la que se presenta nos plantea la pregunta del millón de una forma que en lo particular estimo como apoteótica y conmovedora. La soledad, la muerte y el sentido de la existencia humana así, sin más, en tu cara diciéndote que ha llegado el fin del ciclo. La analogía del título de la película con el color del personaje de Dunst, con el contenido y la forma, hacen de la última película de Lars Von Trier una obra memorable.





Muestralo a tus amiguitos en !!!|

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