Monday, October 22, 2012




Repetido


Evita las fiorituras. No temas ser débil. No te avergüences de estar cansado. Tienes buen aspecto cuando estás cansado. Parece como si pudieras seguir y seguir sin parar. Y ahora ven a mis brazos. Eres la imagen de mi belleza.
Leonard Cohen, “Cómo decir poesía”.


¿Qué estará pensando ese tipo cuando va en bicicleta? Va todo serio, con mueca en sus labios, paniqueado por no volverse a dar un chingadazo contra su cara. Qué podrá pensar, si va con el ceño fruncido, concentrado en su pedalear. ¿Acaso se seguirá sintiendo solo al llegar a casa?, ¿Cenará algo rico o sólo se sentará a escribir sin parar antes que llegue una línea interesante o el sueño? Lo que pase primero, tal vez ha de pensar.

Me intriga ese tipo; todos los días va a trabajar, no falla, siempre en el mismo rango de tiempo, invariablemente desde hace poco más de un año. Se ve igual, es un motor sudado en bicicleta. Entra a ese edificio y sale fatigado, con la cara arrugada, todos los días. Invariablemente. Me gustaría saber qué piensa, si escribe todos los días por un objetivo específico o si el escribir es su meta final. Sólo me intriga saber su cotidianidad, su aburrido y aturdido día a día. Quiero escucharlo quejarse; me pondría muy feliz saber que aún se puede quejar.

Todos los días me pregunto si aún tiene esos pésimos hábitos que solía tener: dormirse tarde, con música nerviosa a volumen indecente para un multifamiliar. ¿Aún vivirá en la cima más sola de un castillo olvidado? De verdad, quisiera saber.

Le gustaba mucho la música, tanto que había decidido dejar de hablar con los demás de ella. Seleccionaba a sus interlocutores, quizás ahí empezó a cambiar. Antes que comenzara a perder su aspecto joven, el cabello y el buen humor. Me gustaría dar una vuelta por su colección de películas, objetos, propaganda, publicaciones, revistas, acetatos, cassettes, compactos, el mini disc que le regalaron alguna vez, para ver un poco quién es.

Me pregunto si ya se percató de que es bastante cursi y complica las cosas, ¿le importará?, ¿se habrá dado cuenta de todo lo que ha vivido y perdido? , ¿sentirá que ha vivido, como yo, más de 50 años y ahora sólo quiere descansar?, ¿o estará por ver el mejor momento de su vida, haciendo todo lo que alguna vez soñó, sintiéndose tranquilo? Me gustaría saberlo de verdad, era un colega que tenía el brío, que todos los días parecía un adolescente hermoso e inteligente, inocente y vulgar. Equivocado y triste, una soledad maravillosa, edificante, amorosa, ingenua y arrogante como tenía que ser. ¿Aún pensará que todo eso perecerá, o que dejará su impronta en algún disco duro antes de morir?

Ahora se ve más asimilado; tiene un reloj llamativo y le gusta comer en mesas alejadas para leer, detesta estar atorado en el tránsito más de 15 minutos, y sigue odiando que lo hagan esperar demasiado. Ya no es ese renegado mugroso con tenis baratos y usados que pensaba mantenerse siempre real. Pero sigue tirando grasa al lado de las vías. Tú sabes lo que quiero decir.

En ocasiones viene al café de al lado, pide una comida y no deja de estar metido en su celular. Se le ve confundido, cansado, estresado. Y también contento. Se ha perdido un poco y cree que diario escribe el mismo texto. Una especie de álbum fotográfico mental con anotaciones, que tiene un reportaje de negocios o un texto de finanzas personales, que por las noches fuma marihuana para reordenarse en una reseña de un disco, o el entrar a desmenuzar una película, para luego pensar en una línea que le evocará una imagen persistente el resto de la semana, la cual le recordará el aroma de las flores que ella le regaló.

A veces, cuando viene al café, me siento a su lado y vuelvo a acordarme porqué me intriga tanto saber de él; porque cuando lo veo no dice nada, y me sonríe el aroma del café.

Me voy y recuerdo porqué lo dejé.






Muestralo a tus amiguitos en !!!|

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